Crocket y colaboradores (2010) investigaron el efecto de la serotonina en el comportamiento prosocial. La serotonina es un neurotransmisor inhibitorio que está involucrado en el mantenimiento de un estado de ánimo estable. Por otro lado, investigaciones han evidenciado que el comportamiento prosocial se ha asociado con el funcionamiento adecuado de la serotonina, promoviendo el control de los impulsos agresivos. También hay evidencia que la serotonina amplifica la aversión a causar daño a otros, favoreciendo el comportamiento prosocial y desalentando el comportamiento antisocial. Adicionalmente, hay estudios que demuestran la tendencia a mostrar comportamientos impulsivos (Walderhaug y colaboradores, 2007) y agresivos (Passamonti y colaboradores, 2011) cuando hay déficits de serotonina por una depleción de triptófano, aminoácido esencial para la producción de serotonina. Lo anterior se relaciona con el hecho de que la serotonina se encuentra en estructuras relacionadas con el juicio y el comportamiento moral como lo es, la corteza prefrontal ventromedial (CPFVM), la ínsula y la amígdala.
El objetivo de este estudio fue el de investigar si el aumentar los niveles del neurotransmisor serotonina afecta el juicio moral incrementando tanto la motivación a ayudar a otros como la aversión a causar daño personal.
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